Aun cuando las temperaturas comienzan a descender y las condiciones se vuelven más exigentes, el interés por llegar al hotel abandonado y las termas de El Sosneado no se detiene.
El imponente paisaje de la alta montaña sanrafaelina continúa seduciendo a turistas y aventureros, que encuentran en ese rincón uno de los escenarios más impactantes del sur mendocino.
Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo el acceso. La Ruta Provincial 220 representa un verdadero desafío para quienes se animan a recorrerla.

Son más de 60 kilómetros de camino de suelo natural, con tramos de ripio, piedra y terreno irregular que bordean el río Atuel. Las contingencias climáticas suelen agravar el estado del trazado, por lo que se recomienda circular en vehículos altos y con extrema precaución.
El trayecto puede demandar entre dos y tres horas, dependiendo de las condiciones del camino y la experiencia del conductor. A lo largo del recorrido, la dificultad se ve compensada por vistas únicas de la Cordillera de los Andes, lagunas y vegas que conforman un paisaje de enorme belleza.

Quienes logran completar la travesía coinciden en la dualidad del destino: tan complejo como fascinante. “El camino está duro”, comentó un visitante en un grupo de viajeros, aunque no dudó en definir al lugar como “realmente soñado y maravilloso”.
En los últimos años, El Sosneado ha experimentado un crecimiento sostenido en materia turística. No obstante, la mejora del camino —clave también en el marco del proyectado Paso Las Leñas— continúa siendo una deuda pendiente para potenciar definitivamente uno de los destinos más atractivos de la región.

